
Cepes Extremadura presenta un estudio sobre conductas adictivas de las mujeres en el ámbito Laboral
Para CEPES Extremadura es importante llevar a cabo este tipo de estudios para conocer de manera detallada el índice de trabajadores que presentan tendencias adictivas y, junto con la Junta de Extremadura, poner en marcha actuaciones concretas que eviten este tipo de comportamientos.
Una mujer joven, que ocupa un cargo profesional de responsabilidad, con una jornada laboral prolongada y poca ayuda doméstica es el perfil de la trabajadora con conductas adictivas a sustancias como alcohol y tabaco. Igualmente, el perfil de empleada adicta a psicofármacos se sitúa en una mujer empresaria, mayor de 30 años, divorciada y que suele realizar las tareas domésticas en solitario.
Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del estudio sobre Conductas Adictivas de la Mujer Autónoma y Trabajadora de la Empresa de Economía Social de Extremadura, que el presidente de la Confederación de Entidades para la Economía Social y Autónomos de Extremadura (CEPES Extremadura), José Alberto Hidalgo, ha presentado esta mañana en Mérida.
En el acto han intervenido también el secretario técnico de Dogrodependencias del Servicio Extremeño de Salud de la Junta de Extremadura (SES), Quintín Montero, la presidenta de la Organización Regional de Mujeres Empresarias Extremeñas (ORMEX) y secretaria de la Mujer de CEPES Extremadura, Elisa Barrientos, y la secretaria general de ORMEX, Begoña Sánchez.
Este estudio se enmarca dentro del programa de Sensibilización y prevención de drogodependencias en el ámbito laboral que desarrolla el Servicio Extremeño de Salud, y se sustenta en el Acuerdo de Colaboración suscrito en junio de 2009 entre CEPES y el SES.
El objetivo fundamental del estudio es analizar las conductas adictivas que, dentro del ámbito laboral, presentan algunas mujeres a determinadas sustancias, como tabaco, alcohol, cannabis y psicofármacos. Para ello, el informe se centra en la investigación de dos grupos de mujeres: autónomas y trabajadoras en empresas de economía social.
Así lo ha explicado Begoña Sánchez, quien también ha perfilado las características específicas de cada tipo de consumidora a este tipo de sustancia. En este sentido, las trabajadoras que consumen mayores cantidades de alcohol son las mujeres de entre 16 y 25 años, de ámbito urbano y que desempeñan un puesto de trabajo de base o mandos intermedios.
Por su parte, las menos consumidoras son las mujeres mayores de 55 años, autónomas y profesionales del ámbito rural.
Dentro de las encuestadas sobre el consumo de alcohol, el 79% reconoce haber bebido alguna vez, el 78,1% dice haberlo hecho en los últimos doce meses, el 31,4% en el último mes y el 73,5% asegura haber consumido alcohol por primera vez entre los 15 y los 20 años. No obstante, la mayoría de ellas afirma que el contexto de consumo es cuando están con amigos y en establecimientos de ocio, y no se plantea dejar de beber, ya que considera que mantiene un consumo moderado. Con respecto al consumo de tabaco, el perfil de consumidora es de una mujer de entre 16 y 25 años, que trabaja a jornada completa en el sector industrial y/o energético y que asume el cuidado de los hijos y las tareas domésticas en solitario. Por contra, el perfil de las menos consumidoras es una mujer mayor de 55 años, trabajadora a media jornada en el sector de la construcción principalmente y que tienen ayuda profesional en desarrollo de las tareas domésticas.
En esta línea, el 32,9% de las encuestadas reconoce fumar habitualmente, mientras que el 5,2% lo hace ocasionalmente y el 54,2% asegura haber fumado alguna vez. Del total de las encuestadas el 66,2% empezó a fumar entre los 15 y 20 años y al 62,2% le gustaría dejar de fumar.
Por su parte, el consumo de psicofármacos afecta principalmente a mujeres mayores de 55 años, empresarias, gerentes y/o administradoras únicas, que trabajan a jornada completa o más pero consideran que su sueldo se ajusta “poco” a las funciones desempeñadas y que asumen las tareas diarias en solitario. Sin embargo, la menos consumidoras son las mujeres de entre 26 y 35 años, que ocupan puestos de trabajo de base, que trabajan a tiempo parcial y consideran que su sueldo se ajusta “mucho” a las funciones desempeñadas.
El 27,7% de las trabajadoras autónomas y de economía social ha tomado psicofármacos y el 62,3% de las que lo toman (o han tomado) lo han hecho a partir de los 30 años. Concretamente, 76,8% de las consumidoras de este tipo de sustancias asegura que lo hace con receta de su médico de familia, y de esas consumidoras más del 50% lo hace diariamente.
Tanto el secretario técnico de Drogodependencias del SES, como la presidenta de ORMEX y el presidente de CEPES Extremadura han coincidido en que es “importante” realizar este tipo de estudios debido al vacío que existe actualmente en el índice de investigaciones sobre el consumo de sustancias adictivas en las mujeres. En este sentido, Quintín
Montero afirma que es “muy importante” que se rompa esa barrera discriminatoria que existe en el tratamiento de las adicciones en las mujeres. Así, señala que el porcentaje de mujeres que sufren adicción a alguna sustancia es cada vez mayor y, sin embargo, no aumenta el número de mujeres que acuden a recibir tratamiento contra su adicción. Se trata de un aspecto, apunta, sobre el que el SES está tratando de incidir.



