Madrid y Barcelona han pasado esta semana en alerta, pero no por lluvias ni por viento ni por nieve, sino porque sus niveles de contaminación ambiental son peligrosos para sus habitantes. Frente a estas ciudades, Extremadura puede sacar pecho porque la región nunca ha sufrido una alerta similar y se mantiene en niveles mínimos de contaminación. Sólo hay una cosa que empaña estos buenos resultados: el ozono troposférico que abunda en verano debido a la agricultura.
Noticia Completa: Diario Hoy



