La paradoja es evidente. Extremadura es una de las regiones del país donde el peso del empleo público es mayor. Sin embargo, es una de las comunidades en las que el sector privado creó puestos de trabajo: el 3% más de octubre a diciembre del año pasado. Aunque su aportación fue insuficiente para equilibrar el balance conjunto, sí que amortiguó la caída del sector público, que destruyó empleo a un ritmo de 4,6%.
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