«Esto empeora día tras día y sobre todo no se ve salida. Estamos deseando que todo termine pero la realidad es que parece que la pesadilla acaba de empezar». Rosario Riñones, presidenta del comité de empresa de Carcesa, pone palabras al sentimiento de los 268 empleados de las tres fábricas de la industria en la región.
Noticia Completa: Diario Hoy



