"Lo sorprendente no fue la subida, sino el poco tiempo en el que esta se produjo. Yo vendí a 25 pesetas el kilo de trigo a principios de agosto y una semana después se pagaba a 30". Joaquín Perera, agricultor y responsable de cultivos herbáceos de UPA-UCE, cuenta cómo el anuncio de Rusia a mediados del mes pasado de prohibir las exportaciones de cereales provocó inmediatamente un efecto alcista en los precios.
Fuente: El Periódico Extremadura
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